Un paseo en pandemia

Que ganas de salir a pasear con gusto y como es debido: subirse al metro y bajarse por allá, por Coyoacán para tomar un café del Jarocho y un cuernito de esos que le metes unas rajas y se les escurre el queso, con una plática igual de calientita y sabrosa. Y luego, caminar por esa calle tan empedrada y llena de charcos, todo derecho para llegar al teatro Santa Catarina donde uno se encuentra a medio mundo. Y ya más de noche, dar con una quesadilla y después buscar algún bar que la haga de refugio, o una terraza que de esas que dan a los cables de luz y detrás el jardín y estarse una horas, olvidarse de todo y encontrarse entre mezcles y habas y pepitas enchiladas. Ustedes sabrán.

Pero no. No. Se pierde más en la guerra. Seguimos en pandemia, aprendiendo a gozar del abrir y cerrar de los cajones de la cocina, aprovechando la esperanza que entra por las mañanas, y caminando no más que en las calles de alrededor, para regresar a limpiar mientras me fumo mis ganas de pasear, mientras deseo que ningún ser querido se enferme y mientras mantengo la certeza de que todo esto va a acabar y estaremos bien o más menos bien o destinos que antes. Ahora leo y me pregunto qué chingados hago aquí, tan encerradito y tan manso, mitad aquí, mitad allá; total, si uno ya estaba acostumbrado a eso de los virus.

En fin, sin sin, seguimos y va para largo pero no para siempre, así que con calma, con cuidados presurosos y con goces.

Publicado por alejandrobastien

Las emociones son el lenguaje de las necesidades.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: