¿Cuándo decir No?

A todos nos gusta que no hagan invitaciones. Nos sentimos valorados, curiosos y hasta motivados. Y es que alguien pensó en ti para abrir esa invitación; nota cualidades y habilidades que podrían sumar a ese espacio. Yo solía sobrevalorar las invitaciones. ¿Cómo voy a rechazar a una persona que me está invitando? Me daría mucha culpa decirle que no.


Ahora sé que las personas no son la invitación. La invitación es un evento y la persona y el vínculo que tenga con ella algo más profundo que un evento. Cuando en este vínculo hay afecto, un No cotidiano no le hace nada, al contrario. Cuando digo No, la respuesta no va en contra de la persona o de la invitación, sino a favor de mis necesidades. Si mis necesidades coinciden con la invitación entonces daré un sí alegre. Si mis necesidades van en otro rumbo daré un no agradecido. Y punto.

Hay una cláusula importante, y es con las personas que amo. El otro día estaba atento y presionado para entregar un trabajo. De repente me llamó un amigo. Contesté y era claro que en mi voz hay prisa. Me dice: estás ocupado, mejor luego hablamos. Pienso: por algo me habló y no escribió por whats, voy a preguntar: Qué gusto que llamarás, cuéntame cómo estás. Me dice: prefiero contarte otro día con más calma. A lo que respondo: Sí estoy ocupado, pero escucharte y conversar en vivo contigo es más importante que lo que estaba haciendo, entonces déjame me muevo de la compu y te escucho con gusto. Me cambió el ritmo de la voz y mi amigo me contó una gran situación por la que estaba atravesando.


Cuando recibo un No, no recibo un rechazo, menos desprecio.


Cuando recibo un No, valoro las necesidades que la otra persona cuida para estar bien y construir su vida. Cuando digo que No, es porque me ha tomado atención planear mis tiempos y deberes, y difícilmente voy a racionar con un sí a una invitación espontánea.


Es difícil entrenar los No de forma casi predeterminada cuando llevaba décadas de Si predeterminados.


Curiosamente a las personas que más quiero es a las que mas les digo que no y más me dicen que no. Y esos No, en fortalecen la relación, porque me hacen saber que la otra persona confía lo suficiente en mi para compartirme sus No y sabe que los tomaré con respeto: está siguiendo y trabajando en su camino.

¿Has sentido que te estás cuidando cuando dices que no?

Publicado por alejandrobastien

Las emociones son el lenguaje de las necesidades.

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