No day but today

Hace unos meses fui a Nueva York a hacer una audición para un programa de maestría en Drama terapia. Unas semanas antes decía: ni de loco voy a gastar en el vuelo y hotel para un solo día de taller-audición, mejor lo hago en línea; además ya tengo apartado en esos días un campamento para ver ballenas y prácticas artísticas con Stultifera Navis, es un sueño hecho realidad: ballenas + arte. Pero en una noche de tacos (a mí no me gustan los tacos, pero me gustan las pláticas en los tacos) un amigo me dijo: no mames, las ballenas van a seguir ahí cada año y ojalá ese campamento se repita, en cambio la audición es una oportunidad única. Mis hermanos ya también me lo habían dicho, así que los escuché.
    Fui a NY, conocí a personas increíbles: la doctora Maria de la universidad, a una estudiante de la India, otro estudiante gringo y a un director de teatro mexicano. Unas semanas más tarde me aceptaron en el programa.
    En el viaje, después de tres días en dónde sólo había gastado en cafés, sándwiches de la esquina, dos obras de teatro y en el metro, dije: mi rey si no me apapacho yo, entonces quién; así que planeé, cómo último acto ir a desayunar a un restaurante de lujo atrás de la catedral de San Patricio: lo disfruté y sentí que esa decisión también marcó mi viaje. Como mencioné, me aceptaron en la maestría, pero después de varios panoramas, al final decidí no ir a NYU, porque con todo y las dos becas -Fulbright y una que me ofreció el mismo departamento- al ser 4 semestres de 30 000 dólares cada uno, ir a estudiar dos años allá implicaba endeudarme cinco años a mi regreso a México, y al chile no.
    Cuando le dije a la dra. Maria que no podría ir, me mandó este correo: I have many thoughts about how we can collaborate with you in the near future and look forward to discussing those possibilities. May you have a wonderful adventure with your graduate education. Renunciar a esto fue doloroso. Aun así, ir a la audición, conocer a quienes conocí y ese desayunito me llenaron de confianza y fe. Ahora sé que puedo presentarme, hacer lo mejor y conectar. Además, ahora conozco a tres personas increíbles que están en una increíble universidad.

¿Les ha pasado que algo que ven como un fracaso lo logran transformar en una experiencia valiosa y positiva?

Publicado por alejandrobastien

Las emociones son el lenguaje de las necesidades.

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